Con vergüenza… ¡si, gracias!
La vergüenza debe ser superada, dominada, vencida, erradicada; éste era el posicionamiento casi unánime de los participantes en un taller sobre vergüenza en el abuso y el maltrato que impartimos recientemente.
La vergüenza debe ser superada, dominada, vencida, erradicada; éste era el posicionamiento casi unánime de los participantes en un taller sobre vergüenza en el abuso y el maltrato que impartimos recientemente.
Las consecuencias psicológicas de la guerra son persistentes en el tiempo; pese a la aparente obviedad de esta formulación debemos darnos cuenta de cómo en la realidad se tiende a actuar como si esto no fuera así.
Cada día es más frecuente atender en consulta a niños que son traídos por sus padres para que se les ponga, o se les imponga, un diagnóstico psiquiátrico. Se pretende, y no pocas veces se logra, que lo que son peculiaridades del carácter o funcionamientos no acordes con la estructura familiar sean considerados trastornos mentales.
En esta época, en la que tenemos el imperativo de ser felices y estar alegres todo el tiempo, reivindicar la tristeza como un aspecto positivo se hace más necesario que nunca.
Suicidio o accidente difícilmente explicable; afrontar este cuestionamiento o no hacerlo se transforma en una compleja disyuntiva para un amplio grupo de personas que tienen que enfrentarse a esta situación. Un suicido siempre es un cuestionamiento para el que queda vivo.