por Colaborador invitado | Mar 24, 2015
Nombres que se hacen visibles en las cicatrices, las torpezas, las pintas. Y sin darnos cuenta se quedan ahí, sin remedio. A tus espacios privados y sociales van por delante, presentándote, y cuando te das la vuelta ahí están también. Se ven, con los ojos abiertos y los ojos cerrados. Son como una puñalada por delante y por detrás, como un bofetón en las dos mejillas. No se inventa una firma con ellos, pero los que saben (y los que hacen estadísticas) los escriben en informes, para que quede constancia, de por vida.
por Antonio Sánchez González | Mar 3, 2015
El suicidio de una persona, con la que se tiene un importante y significativo lazo afectivo, coloca a quien lo vive en una posición en la que tendrá que integrar una gran cantidad de sentimientos y vivencias afectivas. El impacto que un suicidio tiene va a venir determinado por tres ejes esenciales: en primer lugar, la estructura personal de quien lo vive
por Antonio Sánchez González | Feb 9, 2015
Una comprensión del perdón, entendido como un conjunto de de cambios en la motivación y como un elemento para restaurar la interacción social tras un conflicto, se estudia en un interesante trabajo (1), tanto por los datos que aporta como por las sugerencias que aporta, en el que se analiza cómo los gestos conciliadores promueven el perdón y reducen la rabia.
por Antonio Sánchez González | Dic 24, 2014
Repararse es poder volver a unir y organizar los diversos aspectos de la personalidad que, como consecuencia de los hechos traumáticos, quedaron disgregados; vencer el miedo a las múltiples emociones relacionadas de forma directa o indirecta con ellos. Poder volver a sentir, en algunos casos será una experiencia novedosa, la propia vida como una totalidad
por Antonio Sánchez González | Nov 25, 2014
El victimario, el agresor y su entorno suelen transformarse en el centro de la compensación que se solicita para las víctimas; de esta forma se le otorga un protagonismo central, reeditando el dominio que mantuvo al realizar la agresión; el agresor tuvo el poder al infligir el daño