{"id":529,"date":"2015-03-24T17:25:12","date_gmt":"2015-03-24T16:25:12","guid":{"rendered":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/?p=529"},"modified":"2016-10-18T12:10:22","modified_gmt":"2016-10-18T11:10:22","slug":"diagnosticados-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/diagnosticados-i\/","title":{"rendered":"Diagnosticados I"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><em>La vida a\u00f1ade nombres al propio: c\u00e1ncer, parado, inmaduro\u2026<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Nombres que se hacen visibles en las cicatrices, las torpezas, las pintas.<\/p>\n<p>Y sin darnos cuenta se quedan ah\u00ed, sin remedio. A tus espacios privados y sociales van por delante, present\u00e1ndote, y cuando te das la vuelta ah\u00ed est\u00e1n tambi\u00e9n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/psicoterapia-clasificacion-3-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-534 alignright\" src=\"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/psicoterapia-clasificacion-3-1-300x184.jpg\" alt=\"Conducta , psicolog\u00eda, clasificaci\u00f3n\" width=\"313\" height=\"192\" srcset=\"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/psicoterapia-clasificacion-3-1-300x184.jpg 300w, https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/psicoterapia-clasificacion-3-1.jpg 310w\" sizes=\"(max-width: 313px) 100vw, 313px\" \/><\/a>Se ven, con los ojos abiertos y los ojos cerrados. Son como una pu\u00f1alada por delante y por detr\u00e1s, como un bofet\u00f3n en las dos mejillas.<\/p>\n<p>No se inventa una firma con ellos, pero los que saben (y los que hacen estad\u00edsticas) los escriben en informes, para que quede constancia, de por vida.<\/p>\n<p>Cuando te dan un diagn\u00f3stico o te clasifican, cuando te dicen que eso eres, se sufre un impacto f\u00edsico como el de toneladas de arena cayendo sin parar sobre uno, sientes que tendr\u00e1s que mover tu coraz\u00f3n con la voluntad porque bajo el peso de esas palabras le\u00eddas o pronunciadas, la existencia se cancela. La forma de ver la vida y de relacionarte, cambia. Cuando te encuentras con alguien, sientes que el otro te mira como nunca, prest\u00e1ndote su dolor por si no tuvieras suficiente con el propio. Aunque es compasi\u00f3n de la buena, esa mirada no traspasa, construye el marco de la profunda soledad que portamos.<\/p>\n<p>Algunos diagn\u00f3sticos son importantes. Nos recuerdan que tenemos que cuidarnos m\u00e1s o mejor, o que tenemos que activarnos y\u00a0 buscar \u201clo que sea\u201d incansablemente. Hasta que un d\u00eda descubrimos un caj\u00f3n repleto de medicamentos, o plante\u00e1ndonos ir al Congo a trabajar, o los de alrededor nos preguntan si les seguimos queriendo. Estos son los primeros s\u00edntomas de que perdimos la cabeza, de que los diagn\u00f3sticos y los juicios conducen nuestra existencia, y nos hacen olvidar que somos una persona, un sujeto que deber\u00eda ser tenido en cuenta.<\/p>\n<p>Es el momento de parar e ir a donde nos permitan ser escuchados y tratados de una manera digna, para recuperar el nombre que nos dieron al nacer porque nos consideraron un ser humano lleno de vida.<\/p>\n<p>Autor: Encarnaci\u00f3n D\u00edaz Catal\u00e1n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nombres que se hacen visibles en las cicatrices, las torpezas, las pintas. Y sin darnos cuenta se quedan ah\u00ed, sin remedio. A tus espacios privados y sociales van por delante, present\u00e1ndote, y cuando te das la vuelta ah\u00ed est\u00e1n tambi\u00e9n. Se ven, con los ojos abiertos y los ojos cerrados. Son como una pu\u00f1alada por delante y por detr\u00e1s, como un bofet\u00f3n en las dos mejillas. No se inventa una firma con ellos, pero los que saben (y los que hacen estad\u00edsticas) los escriben en informes, para que quede constancia, de por vida.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":533,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4,5,12],"class_list":["post-529","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-psiquiatria-psicoterapia","tag-comunicacion","tag-conducta","tag-trastornos-mentales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/529","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=529"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/529\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/533"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=529"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=529"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=529"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}