{"id":2522,"date":"2026-09-28T11:32:45","date_gmt":"2026-09-28T10:32:45","guid":{"rendered":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/?p=2522"},"modified":"2026-09-28T12:09:51","modified_gmt":"2026-09-28T11:09:51","slug":"maltrato-a-ninos-reacciones-ante-los-agresores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/maltrato-a-ninos-reacciones-ante-los-agresores\/","title":{"rendered":"Maltrato a ni\u00f1os, reacciones ante los agresores"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><em>Los monstruos existen, pero son demasiado pocos para ser realmente peligrosos; los m\u00e1s peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios listos para creer y obedecer sin discutir.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Primo Levi<\/p><\/blockquote>\n<p>Nos vemos inmersos en una situaci\u00f3n en la que existe un monto de agresividad circulante que tendr\u00e1 que lograr alguna v\u00eda de escape. Los ni\u00f1os v\u00edctimas generan una gran carga de agresividad, debido a lo injusto o inapropiado del da\u00f1o que han recibido; esta agresividad que va dirigida a quien perpetr\u00f3 el da\u00f1o, a los que no lo impiden, o a la organizaci\u00f3n social, puede f\u00e1cilmente ser revertida de forma inconsciente hacia el ni\u00f1o. Desde una posici\u00f3n en la que intentamos reparar o paliar un da\u00f1o que se nos ofrece, corremos el riesgo de ubicarnos en un rol de fuerza, de potencia, que reedita la agresividad y la violencia del trauma.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/maltrato.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2519 alignright\" src=\"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/maltrato-300x200.jpg\" alt=\"v\u00edctima victimario\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Fruto de su trabajo con mujeres v\u00edctimas de abusos sexuales, Judith Herman plantea que puede existir una identificaci\u00f3n con el perpetrador que se puede manifestar de varias formas: tales como escepticismo sobre la veracidad de la historia de la paciente, minimizaci\u00f3n y racionalizaci\u00f3n del abuso. Tambi\u00e9n se puede sentir repulsi\u00f3n hacia el comportamiento del paciente, o juzgar y censurar cuando no consigue estar a la altura de una idealizaci\u00f3n de c\u00f3mo se deber\u00eda comportar una \u201cbuena\u201d v\u00edctima. Se puede empezar a sentir desprecio por la indefensi\u00f3n del paciente o tener un miedo paranoico al impulso de venganza de este; en otros momentos, el profesional puede tener sentimientos de odio y desear librarse del paciente. En otros casos, puede aflorar una tendencia voyeur y fascinaci\u00f3n por lo ocurrido.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o que es abusado, maltratado o que soporta negligencias repetidas de sus cuidadores, mantendr\u00e1 lo que se ha llamado pensamiento doble. Por un lado, tendr\u00e1 la conciencia de que las personas que tendr\u00edan que protegerle no s\u00f3lo no cumplen esa funci\u00f3n sino que le infligen un da\u00f1o; por otro, necesita mantener un v\u00ednculo con estos adultos que le permita conservar una esperanza. Al no poder modificar la realidad, la alternativa es la alteraci\u00f3n de su mente, apartando de la conciencia el da\u00f1o recibido y actuando como si nada hubiera ocurrido. Se impone as\u00ed la necesidad de mantener un v\u00ednculo con sus adultos significativos, de manera que preserve un objeto bueno con el que poder relacionarse. Esta estructuraci\u00f3n del pensamiento, imprescindible para su supervivencia, puede exasperarnos, al comprobar que son rechazados nuestros intentos de ayuda y que se toleran, justifican y defienden actitudes que son claramente reprochables. Algunas de las reacciones que mantenemos son fruto de esta reacci\u00f3n de la v\u00edctima, que nos puede llevar a sentirnos devaluados en comparaci\u00f3n con el agresor.<\/p>\n<p>Ubicamos a los agresores como diferentes; necesitamos pensar que est\u00e1n fuera de la naturaleza humana. Esta posici\u00f3n puede ser un importante escollo para poder abordar el acercamiento a estas personas, al que nos vemos obligados en muchas ocasiones. Parad\u00f3jicamente, al dejarles al margen de los comportamientos humanos, podemos centrarnos \u00fanicamente en sus actuaciones, dejando fuera al ni\u00f1o que ha sido v\u00edctima. La atracci\u00f3n que ejerce el victimario se comprueba en muchas de nuestras manifestaciones sociales, centradas de una u otra forma, en el agresor; nosotros tambi\u00e9n vamos a estar inmersos en esta corriente que nos lleva hacia el victimario y que excluye a la v\u00edctima.<\/p>\n<p>En este contexto de maltrato a la infancia, otro tema de gran complejidad es nuestra ubicaci\u00f3n frente a las personas que han tolerado y en ocasiones amparado y consentido la victimizaci\u00f3n. En ese marco, se pueden manifestar tres tipos de comportamientos: podemos colocarlas en el mismo nivel que el victimario, de tal modo que reproduzcamos exactamente las reacciones que tenemos con \u00e9ste; una segunda posibilidad es contemplar una visi\u00f3n global de la situaci\u00f3n y tomar una postura en la que vemos a los consentidores inmersos en un complejo entramado y como v\u00edctimas ellos mismos; una tercera reacci\u00f3n es la de depositar en estas personas todo nuestro malestar, indignaci\u00f3n y rabia, coloc\u00e1ndoles como responsables, por encima del perpetrador, de todo lo ocurrido.<\/p>\n<p>Lo cierto es que la b\u00fasqueda de responsables nos puede alejar de la funci\u00f3n de ayuda, incluso la necesidad de justicia frente a los ofensores nos puede llevar a olvidarnos del ni\u00f1o e incluso a inferirle un da\u00f1o. Es necesario que sepamos separar lo que son nuestros deseos de reparaci\u00f3n del da\u00f1o, las necesidades y los imperativos sociales de aquello que es lo m\u00e1s conveniente, personalmente, para el menor afectado. Es frecuente, en el desarrollo de los procesos judiciales, que primen los deseos y necesidades de los adultos y los requerimientos\u00a0 sociales; aqu\u00ed, los profesionales deben ser los portavoces sobre lo que es m\u00e1s conveniente para la v\u00edctima infantil.<\/p>\n<p>Las situaciones en las que tanto quien recibe el da\u00f1o como quien lo provoca son ni\u00f1os, nos confrontan radicalmente y nos vemos inmersos en una din\u00e1mica que nos pueden conducir a actuaciones que traten de resolver la confusi\u00f3n que se produce en este caso entre v\u00edctima y victimario; en este caso, m\u00e1s que en ninguna otra situaci\u00f3n, debemos mantener un intento de equilibrio entre la empat\u00eda y la distancia ante dos menores donde, en la mayor parte de las ocasiones,\u00a0 uno de ellos es a la vez v\u00edctima y verdugo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La dial\u00e9ctica del trauma se establece entre la v\u00edctima y el victimario; al acercarnos al ni\u00f1o victimizado, estamos tomando contacto con unas actuaciones que nos generar\u00e1n reacciones de una gran intensidad afectiva, tanto hacia la v\u00edctima como hacia el agresor o agresores.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2518,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[32,5,30,21,22,23,42,29,8,18],"class_list":["post-2522","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-psiquiatria-psicoterapia","tag-abuso","tag-conducta","tag-educacion","tag-familia","tag-infancia","tag-maltrato","tag-miedo","tag-terapia","tag-trauma","tag-victimas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2522"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2522\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2534,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2522\/revisions\/2534"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2518"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/institutopsiquiatriaypsicoterapia.com\/madrid-terapia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}